Una vez que Alinor tocó la tierra, aumentó la niebla y nos cegó una luz azulada. Tuve que cubrir con mi antebrazo mis ojos. Mi corazón se aceleró como si hubiera corrido en el bosque y la angustia por perderla es demasiada. No habrá un Berwin Dee sin ella, juntos siempre. La luz se apagó de pronto y se oyeron murmullos. Al quitar mi antebrazo pierdo la paciencia al no verla. Uso mi velocidad de vampiro y llegué hasta donde se supone que estuviera Alinor. Los espíritus están expectantes al darse