"Zyan, debes de estar cansado. Si quieres irte, puedes irte", le dije después de encontrarme con él por los pasillos.
"No estoy cansado. Y tú, ¿no estás cansado?", preguntó.
"Estoy agotado. Creo que me voy a casa. Mi hermano ya no está en peligro de muerte y necesito ducharme, quitarme esta ropa sucia y dormir. Hoy ha sido un día muy agotador para mí", respondí.
"Mi chófer nos espera fuera. Te llevaré a casa", me ofreció.
"Imagínate, no hace falta. Cogeré un taxi más tarde", le agradecí.
"No se