James
Gabriela y yo estamos en su departamento, ya entrada la tarde. Pidió un par de cafés del Starbucks y ahora estamos tomándolos mientras me cuenta todas las cosas geniales que pasó en su gira por Europa.
—Es fantástico todo lo que viviste. Me alegra que al menos lo hayas disfrutado.
—Gracias amor, la verdad lo único que hacía falta ahí eras tú.
—Lamento no haber podido asistir a tus presentaciones, ahora con tu tobillo malogrado, ¿cuánto tiempo debes esperar?
—No lo sé, debo hacer terapia,