Estábamos tan cercas de atrapar a la bruja Rita, habíamos patrullamos el bosque y las zonas áridas a nuestro alrededor.
Deshicimos varios aquelarres, inclusos esos que también adoraban a Lucifer. En esos cultos encontramos niños y mujeres, listos para sacrificios y otros cuantos cadáveres más.
Era asqueroso como el ser humano llegaba a ser seducido así por los demonios y se dejaban guiar por ellos. Cuerpos irreconocibles, vi en las planchas de sacrificio, el olor nauseabundo.
Nuestro aquelarre