*Relata Andrea
Desde que desperté de la camilla, recobre el sentido poco a poco, no me dejaron ver a mi hijo hasta que convencí a Lucifer de que estaba bien.
Cuando me lo trajeron, lo cargue entre mis brazos, me enamore de su tierna y hermosa carita.
Tan tranquilo y quietecito.
Sentí mi corazón, hincharse de amor por él, me enamoré de mi hijo.
Confieso que me moleste un poco porque las súcubos me enseñaban a como ser mamá… pero a la vez les agradecí. No estaba sola, tenía la ayuda de tres demo