Al rato, me quedo satisfecha en el sofá. Pareciera que soy más una huésped que una mucama. Debería estar limpiando habitaciones y haciendo el agotador trabajo, pero todo es tan extraño que estoy aquí, en uno de los mejores cuartos, solo porque al jefe se le ocurrió que me quede hasta que regrese.
Empiezo a sentir fatiga, y no es para menos, no tengo con quién hablar. Al menos, cuando trabajo con Sandra o María en una habitación, podemos conversar un rato y hacer el trabajo menos agotador.
Es en