Fernando Cortez
Esperaba a Helena afuera, finalmente nos íbamos después de una semana agotadora y pesada, y claro, de vacaciones. Acababa de preparar un pequeño mosaico con flores donde puse nuestros mejores momentos, tanto de diversión como de angustia. Helena estaba encantada y no tardó mucho en regresar de su habitación, tomó el cuadro del mosaico y sonrió emocionada. Sería un gran recuerdo que quizás guardaría por mucho tiempo. Lo colocó todo en la parte trasera del coche y se sentó en el a