Mundo de ficçãoIniciar sessão―¿Qué tratas de hacer?
Albert la regresó a su habitación, los demás sirvientes no los habían seguido. Nadie tendría el coraje.
―¡Suéltame! ―le gritó Norah mientras le quitaba la mano. ―Y no intento hacer nada, solo quería que tu amiga se quedara en el castillo, dada su condición, sería contraproducente que salga con la pierna lastimada. Sería mejor que se recupere aquí, ¿no lo cree, milord?
Cruzó los brazos, no sabía porque estaba tan irritada. Pero las palabras que pa







