Mundo ficciónIniciar sesión―No me quiero ir, por favor, Albert, déjame quedarme otros días más… yo… yo te aseguro que no haré ningún escándalo.
Gina no se había dado por vencida y había armado un berrinche el día que su hermano llegó para llevársela. Se había quejado de un dolor en la pierna derecha por el ataque de los mercenarios, y, aunque no había dicho nada ese día, ni los siguientes, de repente apareció una fractura en su pierna derecha.
―Estarás mejor en tu casa, te atenderán mejor ahí, por el mo







