Mundo ficciónIniciar sesiónDejando claro su posición, la irritación en las palabras de Norah dejó un eco en la habitación. Albert se alejó dos pasos atrás de su esposa colérica, aún tenía su pierna en sus manos y ella a punto de caerse hacia atrás, tenía los codos contra la mesa, casi ofreciéndose a él.
Norah notó la extraña posición en la que estaba, y trató de zafarse de su agarre, pero con todo el movimiento que hacía, solo lograba que el camisón la descubriera más y más. Albert no la soltaba, y sonreía con







