Capítulo 17. Un Eco
Por dos días, Norah permaneció callada y dormida, su tierna respiración era lo único que su boca susurraba. Albert no dejó su lado, aun cuando tenía visitas urgentes por asuntos de la mansión o de la capital, no se movió de su lado.
La veía todo el tiempo, esperando que en algún momento abriera los ojos.
Marcus, por otra parte, seguía con su inspección del libro y del muro, él sabía lo que había visto, al igual que Albert. Un destello azul había iluminado el cielo, tal vez creyó escuchar una e