Mundo de ficçãoIniciar sessãoNorah suspiró y se movió con los puños cerrados a cada lado de su cuerpo. Solo tres pasos hacia Albert, pero nada más, no podía acercarse o sería devorada sin más.
—¿Ahora podemos hablar, milord?
Albert sonrió y regresó a su silla, con un dedo le indicó el lugar donde debía se







