Sin esperar respuesta, el sonido de unos pasos pesados y abominables ya estaba frente a ellos.
Aarón sintió una alarma repentina y se posicionó frente a Clara y Aurora. Sus puños se apretaron con gran fuerza, y sus músculos se tensaron bajo el traje.
Aurora estaba tan asustada que parecía atónita, pero Clara mantuvo por completo su calma. Sus ojos desprendían una mirada intensa mientras ella agitaba temblorosamente los brazos.
El líder del grupo resultó ser el asistente.
Clara, con su experi