Había visto muchas veces, a rivales irrumpir en una boda para secuestrar a la novia, pero nunca había visto a un hermano mayor intentando arrebatar a la novia en pleno matrimonio.
Sin embargo, Juan era alguien que no le temía a nada, ni nadie y, cualquier cosa que hiciera no era de sorprenderse. —Alejandro—dijo Juan con una mirada iracunda, —sí, digo si, un día Pol realmente se casa con mi hermana, ¿irías a intentar arrebatársela?
Alejandro sintió un aguijón en su corazón y una inmensa angustia