Juan se estremeció fuertemente y cayó como una hoja de papel al suelo, incapaz de ponerse de pie debido a la parálisis.
—Lo siento, te derribé—dijo Rodrigo con una expresión triunfante, mientras balanceaba un bastón eléctrico en su mano. —Los miembros de la familia Pérez son bastante fuertes, y solo puedo vencerlos con un bastón eléctrico.
—¡Qué vil! — Juan lo miró con fiereza, sus ojos parecían capaces de desgarrarlo.
—Por mi único hermano, estoy dispuesto a ser un hombre vil y malo—Rodrigo enc