—Isabella, no sabes el puesto que ocupa Alba en nuestra casa. Ella, aunque sea una criada, tiene un alto estatus en nuestra familia— Ema comenzó a insinuar de manera sarcástica hacia Alba, —No importa si son invitados, ni siquiera nosotros, los dueños de la casa, importamos para ella.
—¿Por qué tiene Alba un alto estatus? Lo sabes perfectamente, Ema— Alejandro caminó hacia Alba, la protegió detrás de él y miró fríamente, con ojos afilados como cuchillas brillantes, directo a Ema, asustándola. —D