Por otro lado, estaba la familia Rodríguez. Al igual que Fernando, Mateo Rodríguez vivía con sus hijos, en una gran mansión. Aunque un poco más pequeña que la villa mar de la familia Hernández, aún se contaba entre las diez mejores propiedades del país.
En esos días, toda la familia Rodríguez estaba al tanto del escándalo de gran dimensión, e incluso los sirvientes en la casa comentaban el asunto en sus momentos libres, convirtiendo la vergüenza de Jimena en un tema de conversación cotidiana des