Pol, finalmente abrió los ojos después de pasar una noche de insomnio total.
—Permítele entrar—dijo.
—Sí, Pol—respondió su secretario antes de retirarse.
Unos segundos después, los elegantes tacones de una mujer se escucharon acercándose a la tranquila sala.
—Pol.
La voz era seductora y melosa, con un toque de gracia y un movimiento elegante que acompañaba su figura. Pronto, Esperanza se encontraba ante Pol.
El hombre entrecerró los ojos, sus labios carmesíes se curvaron en una sonrisa apreciati