Pol estaba al borde de perder el control, sus hombros temblaban intensamente y su voz ronca estaba cargada de emociones dolorosas. —Lo he dicho innumerables veces, fueron Leonardo y Eduardo, los dos hijos en quienes más confiabas y a los cuales más mimabas, los que conspiraron contra mi madre. No investigaste la verdad ni escuchaste la explicación de mi madre, simplemente la enviaste lejos a ese maldito lugar. Casarse contigo fue la mayor pesadilla en la vida de mi madre.
—El hecho de que la env