Clara fue la primera que no pudo contenerse, frunció el ceño, y ordenó directamente delante de su abuelo: —¿Qué estás mirando, no te das cuenta, que te encuentras herido? Sigues sin darte prisa en quitarte la ropa.
—En frente de ...... ¿En frente de tanta gente? —Alejandro preguntó tentativamente y su rostro estaba vacilante.
—¿Qué te pasa? ¿De qué tienes miedo eres un hombre adulto? ¿Hay algo en ti que otros hombres no tienen? ¿O hay algo que otros hombres tienen y tú no? —Al verle tan tímido,