—¡Inútil!
El señor Sánchez tosió fuertemente, señalando a Beatriz con el dedo: —¿Desde que te acercaste a Alejandro hasta ahora has hecho algo útil para tu familia? ¿Has obtenido alguna propiedad en los negocios de la familia Hernández? ¡A ver, Alejandro ni siquiera te quiere!, ¡eres solo una carga! ¿Qué valor tienes?
Beatriz, con los ojos enrojecidos de rabia, sabía que su padre siempre prefería a hijos sobre hijas. Cuando se enteró de que iba a tener una hija, a Ana la obligó a abortar. Tenía