En un rincón oscuro,
Inés se encontró con esta escena por casualidad, sus ojos se abrieron sorprendidos y sintió como si un cuchillo romo se clavara en su corazón, agitándolo sin cesar.
Ella creía que había aceptado desde lo más profundo de su corazón el hecho de que Aarón amaba a su hermana. Pero esta noche, una y otra vez, verlo con sus propios ojos la golpeó profundamente, haciendo que las lágrimas ardientes fluyeran sin cesar.
Inés cubrió sus labios temblorosos con ambas manos, decidida a no