—Una lista de citas a ciegas—dijo Julio con una sonrisa irónica.
Todos se quedaron atónitos.
Inés, que siempre fue bien educada, dejó caer el tenedor de sorpresa; Javier casi escupe el café, quedando con el rostro enrojecido de tanto toser.
—¡Flores!—exclamó Clara mientras se levantaba abruptamente, su ceja arqueada con fiereza, —¿estás tratando de vengarte de mí? Tu actitud es demasiado mezquina.
Julio tomó un sorbo de café con calma: —Eres mi hija, ¿necesito vengarme de ti? Ahora que estás div