Observando a Rodrigo abrazando a Noa, Víctor sintió un fuerte nudo en la garganta y no pudo evitar capturar esa escena también.
—Víctor, tengo muchísima curiosidad. ¿Cuándo te diste cuenta? — Luisana, disfrazada de conejo rosa, no pudo contener su gran curiosidad por primera vez.
—Tal vez fue intuición policial.
Víctor le dijo que el amor, esa clase de sentimiento puro, no se puede ocultar, no importa cuánto uno lo intente.
En el instante en que el muñeco perro abrazaba a Noa como si fuera un ve