Urbano tomó con cariño la mano de su hija, apretándola con emoción mientras destellaba un brillo emocionado en sus ojos. —Hija querida, estate atenta, los días buenos están por venir.
—Papá, cuando hayas eliminado por completo a mi tío y tomes el control oficial de KS, ¿podrías hacer algo para que Alejandro deje a Clara y venga a mí? Carolina abrazó su brazo y le preguntó con una expectación.
—¿Alejandro? ¡Hazlo desaparecer! Ni siquiera me agrada ese muchacho—Urbano la apartó con total disgusto.