—Hija, ¡saca las buenas botellas de vino que guardamos en casa! ¡Hoy quiero disfrutar y estar realmente feliz!
Urbano, después de presenciar un buen espectáculo hoy, entró riendo y satisfecho a grandes carcajadas, asustando a las cacatúas que revolotearon alrededor.
—¿Cómo es que aún no se muere? ¿Cómo es que aún no se muere? imitó el loro, copiando perfectamente el tono de Urbano.
—¡Jaja…! Pequeño lorito, acertaste. Esta vez, el viejo realmente está a punto de morir. ¡Esta vez es de verdad! Urb