—Tu familia está junto a Julio, deberías entrar y ver a Julio—sugirió Alejandro.
—¿Necesito unirme a esta reunión? ¿Qué beneficio obtendré al entrar? — Juan inclinó la cabeza, sus hermosos ojos entrecerrándose ligeramente.
Alejandro, observando su expresión tan juguetona, levantó ligeramente la comisura de los labios. Aunque Juan hablaba con dureza, sus ojos mostraban un ligero rubor, revelando su completa preocupación por Julio.
—¡Juan! — Una llamada urgente resonó cuando Arturo regresó apresur