La joven pareja no se atrevió a perder tiempo y se apresuró al hospital a toda velocidad.
Aarón, tomado de la mano de Inés, apenas llegó a la puerta de la habitación, cuando escucharon los fuertes gritos de Hugo desde adentro, mezclados con los sollozos de la señora Belén.
—¡Papá! ¡Mamá! En realidad. ¡Todo lo que ha pasado hoy conmigo es por culpa de este Aarón, este ingrato de la familia Soler! ¡Es nuestro hijo en la familia Soler, mi propio hermano! ¿Ven lo que hizo en la corte? Trabajó para A