En el momento de la despedida, Delfina decidió ponerse la ropa común que llevaba al llegar, planeando devolverle el vestido de gala a Clara. Sin embargo, Clara se negó rotundamente, insistiendo en que este, era un regalo para ella, como un regalo especial que no pudo entregarle en su cumpleaños número dieciocho.
Ante la insistencia de Clara, Delfina se sintió incapaz de rechazar y cuidadosamente aceptó ese precioso regalo, con tímidas lágrimas en los ojos, se fue. A lo largo del camino, César, a