Este asunto era el tabú más doloroso que Clara había estado reprimiendo en su corazón.
Después de perder a su hijo hace dos años, durante mucho tiempo no se atrevió a pasar por tiendas de maternidad e infantil, ni a escuchar a alguien hablar de un niño. Incluso las imágenes de bebés en la televisión la hacían abrazarse la cabeza con dolor, sintiéndose mal por un largo tiempo.
Ella siempre recordaría aquella noche de Navidad hace dos años, nevando, cuando conducía sola con abuelo a la playa para