Al ver a alguien acercarse, dirigieron su mirada hacia la puerta.
Solo echaron un vistazo a Clara, y sus ojos brillaron.
En medio de semejante tormenta, ¿presentándose nos apareció una ninfa?
—Cariño, ¿qué asunto tienes con nosotros? — Uno de los hombres la miraba de manera lasciva.
En ese momento, Clara, empapada, era prácticamente una provocación.
—Lo siento, estoy molestando a todos.
Clara jadeaba, sintiendo frío por todo su cuerpo. —¿Puedo usar tu teléfono para hacer una llamada? Te lo agrad