Diego frunció fuertemente el ceño y avanzó con movimientos ágiles para desarmar a Arturo.
En un principio, Arturo, siendo un coronel, también era hábil, y quitarle la pistola de las manos era simplemente una fantasía.
Pero Diego cubrió el cañón con sus propias manos, y Arturo, temeroso de que disparara y lastimara a su hermano mayor, se vio obligado a soltarla.
—Hermano mayor, si realmente te importa tu hermana pequeña, no deberías haber venido a detenerme— los ojos de Arturo se clavaron ferozme