—¿Eh? ¿Julio, dónde está Clara? Simón no se daba aun por vencido y seguia estirando el cuello para mirar afuera.
—No hace falta que mires, Clara está un poco mal y no puede venir a recibir visitas. Así que le pedí que se quedara en casa para descansar. No vendrá esta noche—, respondió Julio con indiferencia.
—Julio, no eres justo. La última vez acordamos que traerías a Clara, ¿por qué cambias de opinión? Además, ¿en qué sentido somos visitantes? ¡Ahora somos una familia! — Simón hablaba sin para