Su mujer debería ser cuidada por él como una delicada y bella flor, protegiéndola de todos los peligros y dificultades.
Clara tenía mucha hambre, su estómago gruñía.
Alba se apresuró a la cocina para preparar la cena para la bella pareja, mientras la joven mujer inquieta insistía en tomar un baño.
—Quiero bañarme, ¡mi cuerpo ya huele muy mal!
—No, el médico me dijo que no debes mojar las heridas durante una semana, se pueden infectar.
Alejandro la llevó de vuelta a la habitación—Te ayudo a frota