Pol, de espaldas a Clara, ajustó sus gafas con una expresión sombría en el rostro.
Alejandro estaba de pie junto a la joven, con los labios ligeramente apretados.
Quería intervenir, pero antes de que pudiera decir algo, Clara se adelantó y habló primero.
Además, si en este momento él intervenía, se convertiría en alguien como Pol.
—Clara, ¿cómo estás? ¿Te duele la espalda?
Julio no prestó atención a las burlas de su hija; estaba más preocupado por el agudo dolor en su cuerpo. —Eres muy testaruda