—No son nada sin antecedentes familiares, ¡ni siquiera son comparables con el barro debajo de los tacones de la señorita Clara!
—¿Y qué si tiene mil identidades? Al final del día, es una simple divorciada y una desechada por la familia Hernández, —se burló una de las damas con gran despotismo.
Las dos señoritas que estaban charlando le lanzaron una mirada desdeñosamente y una de ellas dijo: —La señorita Clara es la única hija legítima del presidente Julio, una auténtica y aristocrática heredera.