Cuando su amplia mano acarició su espalda delgada, se dio cuenta de que el sudor ya había empapado por completo su ropa.
La mirada de Rodrigo contrajo, su noble corazón parecía colapsar, haciéndole sentir dificultad para respirar. Tal vez la había presionado demasiado, no debería haberla sumido constantemente en recuerdos tan dolorosos ni haberla impulsado a buscar venganza.
La persona a la que ama no necesita hacer nada, solo permitirle asumirlo todo.
—¿Es tu hermana la que te está molestando?