—Además, aunque tengan un gran poder aquí, en el Togo están solos y desamparados. ¿Podrías deshacerte fácilmente de ellos en medio del caos y, arrojar sus cuerpos al mar? Seguramente, nadie lo notará, ¿verdad?
Pol entrecerró los ojos. —Eres el más profesional para este tipo de asuntos.
—Gracias por tu análisis amplio y meticuloso en todos los aspectos. Pero si te ayudo, ¿cómo piensas entonces agradecerme?
—Dinero, tierras. Lo que quieras, solo tienes que pedirlo.
—En este momento, solo hay una c