En este mismo momento, por primera vez en su vida, él sintió vanidad, de repente quiso tomar una foto, y enviarla al tal Rodrigo
¿Quién dijo que solo puedes venir tú? Mira, ¡yo también he entrado!
—Alejandro, ¿qué estás mirando por todas partes? —Clara lo miró sorprendida. —¿Sabes que anteriormente tu mirada parecía la de un ladrón?
—Lo siento. —Alejandro retiró rápidamente la mirada, sintiendo que había perdido el control nuevamente.
—Excepto por la última habitación del lado izquierdo del segu