Eladio conocía bien los protocolos de las cenas.
En las mesas de banquete, las razones para obligar a alguien a beber eran muy variadas y muchas veces absurdas. Al principio, a él también le costó un poco adaptarse.
Celia le había dicho que era una tradición, que así eran las cosas en las cenas.
Con el tiempo, él también comenzó a participar en esa dinámica de forzar a otros a beber.
Con su alto estatus, no solo Daniela, sino incluso la señora mayor de la familia Romero tendría que aceptar su br