—¿Por qué no me despertaste?
Daniela le devolvió en ese momento la chaqueta a Lucas mientras hablaba y miraba a su alrededor.
Solo había unas pocas luces encendidas, y en la distancia se alzaba una torre muy alta. El restaurante en el aire que Lucas mencionó muy seguramente debía estar allí.
Lucas sonrió: —Acabo de llegar aquí.
Ambos bajaron del coche y se dirigieron al restaurante.
En la oscuridad detrás de ellos, el rostro de Sebastián mostraba una expresión muy desagradable. Solo una fría ten