Daniela mantuvo una expresión imperturbable en su rostro.
Sin importar cuáles fueran las intenciones de la señora Rodríguez, al decir esas palabras había puesto la decisión de demoler o no el orfanato sobre los hombros de Daniela.
Si Daniela se negaba a arrodillarse, la situación se complicaría por completo y, podría ser duramente criticada por todos. Realmente estaba en una situación muy difícil.
—Levántate— dijo Daniela, intentando ayudar a Valentina a ponerse de pie, pero Valentina no se movi