¡Bang! La puerta del coche se cerró de golpe.
El coche negro aceleró a toda velocidad, pero se detuvo justo unos cincuenta metros más adelante.
El bolso de Daniela fue lanzado con violencia fuera, y sus pertenencias se esparcieron por el suelo.
Al ver la furiosa expresión de Sebastián, uno podría pensar que ella había dejado el bolso a propósito, buscando una excusa para volver al coche.
Daniela caminó rápidamente hacia adelante, recogiendo rápidamente el móvil, el ácido fólico y otras cosas que