Diego se quedó paralizado por unos segundos, luego se agachó para abrazarme.
—¿Cómo puedes estar sangrando por una simple caída?
Intenté levantarme, pero rompí en un sudor frío y mis labios temblaban.
—¡Llamen a emergencias! ¡Llévenme al hospital, rápido!
Lucía se acercó entre la multitud:
—No exageren, seguro es solo su periodo.
Sugirió que si me sentía mal, debería irme a casa a descansar.
La expresión de Diego se tornó decepcionada.
—Así que de nuevo no has quedado embarazada.
Quise explicar,