6.
El sacerdote comenzó a recitar los votos matrimoniales.
Su voz resonó con suavidad por todo el salón.
Pero Daniela no escuchó una sola palabra.
Toda su atención y toda su rabia estaban concentradas únicamente en el hombre que permanecía a su lado.
Cuando el sacerdote terminó la bendición y les pidió que intercambiaran los anillos, Antonio se volvió hacia Daniela.
Con calma, levantó la mano.
Sus dedos sujetaron el borde del velo que cubría el rostro de Daniela y lo alzaron lentamente.
Bajo la lu