Esa noche, le supliqué que, por el amor que una vez compartimos, se detuviera a tiempo y cortara el contacto con Celia.
En ese momento, Carlos estaba sentado en el sofá, jugando con su teléfono móvil. Celia le debía haber enviado algún mensaje, sonrió, y su mirada era tierna. Luego, me miró fríamente.
—Violeta, ¿por qué siempre destruyes el buen momento? ¿Puedes dejar de lado los sentimientos tan importante, nadie es indispensable, y este tipo de control me presiona mucho.
Esa noche no pude dorm