—Señor Díaz, ¿tiene tiempo ahora? ¿Podríamos reunirnos?
Tomé la iniciativa para invitar a Manuel a encontrarnos, esperando un poco nerviosa su respuesta.
—Claro, nos vemos en la misma cafetería que la última vez.
Las cosas resultaron más fáciles de lo que pensaba. Creí que después de tantos días sin comunicarse, Manuel ya no tendría intención de iniciar una relación conmigo. Escucharlo aceptar tan rápido me tranquilizó bastante.
Después de colgar, me arreglé un poco y fui a la cafetería acordada