Al día siguiente, mientras me dirigía al trabajo bajo un cielo gris y amenazante, apenas había llegado a la entrada del vecindario cuando divisé el auto de Manuel. Estaba estacionado no muy lejos, su silueta familiar destacándose entre los demás vehículos. El corazón me dio un vuelco al instante, una mezcla de sorpresa y ansiedad se apoderó de mí.
Me sorprendí al verlo y me acerqué con pasos vacilantes. Manuel no se había comunicado conmigo en dos o tres días, un silencio que había pesado como p