Mariana observaba detenidamente la escena, sintiéndose un poco desorientada. ¿Acaso Mateo había perdido la razón? En este momento, ¿no debería estar apoyando a su madre, a su futura suegra y a su novia? ¿Cómo era posible que hubiera detenido el golpe de su propia madre en lugar de respaldarlas?
—Mateo, ¿por qué me detienes? ¡Voy a darle su merecido! Mira cómo ha estado alardeando en internet y ahora viene a esta casa como si fuera la verdadera dueña. Si no le enseñamos una severa lección, va a s