Capítulo 32 ¡No te excuses!
El tenue resplandor de la luz solar pasaba a través de un gran ventanal, iluminando el despacho de Sebastián, desde allí también se contemplaba parte de la ciudad.
El apartamento se encontraba en el Penthouse, en el piso superior, y este era un piso con un diseño de lujo muy exclusivo.
Todo el lugar se observaba muy ordenado y pulcro. Un escritorio magnífico de madera tallada dominaba la vista ubicado en el centro del espacio. Detrás del sillón donde estuvo sentado